viernes, 7 de diciembre de 2012

Llegada a Nueva Delhi

25/11/2012  DIA 1

Un avión con todo lujo de detalles me daba la bienvenida al comienzo de esta aventurilla. Catorce horas de vuelo (escala incluida en Dubai) se pasan volando (y nunca mejor dicho jaja) si cada asiento tiene una pantalla táctil con cientos de películas, canales de tv de todo el mundo, discografías completas, juegos, series y más pijadas de estas que te hacen sentir importante yendo en clase turista. El hilo musical del avión, la decoración en tonos beiges, el espacio, la comida, los snacks y los zumitos, mantita, almohada... y unas amabilísimas azafatas que van inmaculadamente perfectas y hasta te hacen sentir que no encajas ahí cuando llegas con tus deportivas, sudarera y el saquito de la clave de sol. En cualquier caso... Emirates mola!

Cuando aterrizamos en Delhi me dirigí a cambiar euros por rupias y aquí aprendí mi primera palabra en hindi: dhanyavaad. Al ver que era española, el simpático chico del cambio me dijo algunas palabras en español, y me indicó algunas cosillas. Al irme le quise decir gracias en su idioma y me enseñó la primera palabra que he aprendido en hindi. Gracias-> dhanyavaad.

Al salir del aeropuerto intenté enfocar mis ojillos mediomiopes para leer los carteles de los que vienen a recoger a pasajeros, ya que me habían dicho que enviaban un taxi de confianza a recogerme y llevaría un cartel con mi nombre e Instituto Cervantes. Yo no lo encontraba. También una becaria española con la que contacté desde España (Iria, un solete) y que lleva den Delhi un año y pico me comentó que si podía se pasaba a buscarme, me dio su teléfono y unas indicaciones donde quedar. Tampoco la encontraba.

Todo esto hubiera sido menos si hubiera cogido el móvil y hubiera llamado a esta chica, al trabajo o a mi tutor de prácticas que me dio su teléfono por si cualquier cosa pasara. Peeeero, en el avión hay que apagar el móvil y justo antes de irme me cambié de compañía (por eso de no pagar el consumo mínimo sin usarlo, porque aquí te compras un número indio que tienen precios superbaratos) y... el pin de esa nueva tarjeta donde estaba? en la maleta, bieeeen... -aplausos-

Después de un par de vueltas por la puerta del aeropuerto arrastrando mi malentoncio con una rueda rota, con cara de "estoy perdida pero tengo que no parecerlo" y sin poder enfocar más pregunté por una cabina de teléfono para llamar, porque tenia todos los números y datos apuntados en mi libretita. Pero claro, no iba a ser tan fácil, no no no no... si no qué tipo de llegada a India hubiera sido esta con todo rodado? ...NO existen cabinas de teléfono!!! -más aplausos-

Pero ya está, eso fue todo lo mal que podía ir, porque a partir de entonces todo ha ido genial. Uno de los chicos al que pregunté por una cabina me ofreció su móvil para llamar (dhanyavaad!), y aunque no me lo cogieron recordé qué tenía que hacer si tenía que ir sola a casa. Raquel, la anterior becaria del Cervantes con la que contacté antes de irme, me ofreció su casa para quedarme hasta encontrar piso aquí, y me dio su dirección y el lugar a donde debia dirigirme para coger los taxis oficiales en caso de que tuviera que ir por mi cuenta. Hay una caseta de poli cruzando la acera, donde das tus datos, la dirección donde vas y pagas ahí mismo y con un recibo te llevan al taxi asignado. Pero después de rechazar varios taxistas que te persiguen y te ven como presa fresca yo me fui a otra caseta, y aquí es donde entra Mr. Rajvich.

Mr. Rajvich era un señor de unos 50 años al que pregunté por la caseta de policía. Me llevó hasta ella y espantó de alguna forma a los taxistas que me seguían mientras me preguntaba que si venía sola y si era la primera vez que estaba en India. Me pidió la dirección y mi nombre, pagué (muy poco por lo que me han comentado luego, así que me debió hacer descuento de amiga) y con mi recibo me llevó hasta el taxi. Estuvo hablando con el taxista mientras otros 10 me rodeaban hablando muy alto entre ellos. Yo, sin separarme de Rajvich, les miraba conteniéndome la risa, mi cara era un poema. Y entonces Rajvich coge mi libretita, y apunta algo. Me dice que es policía, que suele estar ahí pero que es poli de todo Delhi, que si me pasa algo o necesito algo le llame en cualquier momento, dia o noche, y veo que en la libreta está apuntado su teléfono. Se despide y me desea buena estancia mientras cierra la puerta de mi taxi.

Y ahora es cuando entiendo por qué dicen que Delhi es tan caótico. El tráfico es una locura, pero sin exagerar, locura locura locura.. Y piensas que no pasa nada mientras te pongas el cinturón de seguridad, pero cuando no hay donde abrocharlo sólo te ríes y piensas: que sea lo que Dios quiera... Resultaba que mi taxista también era poli, me enseñaba su identificación para decirme que estaba segura. Mi poli-taxista parecía que llevaba a una mujer a punto de parir al hospital (aunque después de una semana aquí he visto que todos circulan así, a toda hostia y a lo suyo), íbamos literalmente de rally y desde el minuto 1 sin parar de pitar. Otra buena costumbre que tienen aquí es pitar toooodo el rato, ya os lo contaré mejor el tráfico en algún otro post, pero te acabas acostumbrando a ese ruido.

Cuando llegamos a casa de Raquel recuerdo que no me dijo el piso, y que no tengo móvil para llamarla... pero unos hombres que estaban en la calle le indican al taxista el 2º piso. Subimos y por fin conozco a Raquel, una encantadora persona a la que debo mucho por cuidar de mi tanto mis primeros días aquí y presentarme a tanta gente.

El poli-taxista nos dice que tenemos que llamar a Mr.Rajvich para decirle que ya estaba con mi amiga. Le había dicho que cuando llegara le llamáramos para asegurarse de que llegaba bien y me quedaba en casa, eso sería lo que tanto hablaban antes de irme... porque se ponía serio e imperativo. Una vez más...dhanyavaad!

Eran las 11:00 más o menos, y después de hablar un rato me duché y nos fuimos a ver una zona llamada Village, en el barrio de Hauz Khas, que era el barrio de los artistas y es la zona más bohemia, donde hay muchos restaurantes, loungue bar... así como La Latina, pero a lo indio, y un parque grandísimo que me encantó de unas ruinas y un lago de película...








Comimos en un típico restaurante indio vegetariano, con otros becarios españoles que son más majos que las pesetas. La comida riquísima, picante, sí, y eso que se pidió sin picante (pero aquí todo pica) y por la tarde nos fuimos a ver el Lotus Temple. Turisteo a tope recién llegada!



Pero por si era poco intenso este primer día... por la noche me cuenta Raquel que tenía la boda de un compañero indio del Cervantes, que habia hablado con los demás y que fuera con ellos! No me lo podía creer, una boda india!!!! me muero de la ilusión... y yo que me pongo!!!! Y aquí es cuando mi madre (una vez más) llevaba razón al insistirme en que metiera algún vestido bonito para alguna ocasión, y yo que me negaba porque me quitaba espacio en la maleta... Mami te quiero!

Todo eran colores, telas, luces y comida, mucha comida que te ofrecen sin parar y que debes comer al menos algo por que se ve mal si la rechazas. Muchas mujeres guapísimas con sus mejores galas de telas (saris), brillantitos y joyas. Conocí a casi todos mis compañeros de trabajo de la forma más inesperada, algunas incluso con saris, las ropas típicas indias, que para una boda se suelen poner las mujeres occidentales también. Después música, la típica india mezclada con moderna, chulísima, y qué bailongos son los indios! increíble! A veces hacen círculos y van sacando a bailar, tanto a hombres como a mujeres, y tu ahí pues intentas imitar lo que hacen ellos... allá donde fueres haz lo que vieres!





Todo esto era un domingo, al día siguiente empezaba a trabajar... habiendo cogido el avión sin dormir nada porque tenía que aprovechar hasta el último minuto para estar con mi gente y abrazada a las despedidas que tanto me costaba soltar... dormir era una pérdida de tiempo. Así que con jet lag, aventuras aeropuertarias, comida picante, turismo y boda... me fui muy feliz a descansar de mi intensa bienvenida a India... bailando la vida.

7 comentarios:

  1. Creo que no he tenido tanta envidia sana de nadie hasta ahora!

    Me alegro de que te vaya bien Indiana Almeida!

    ResponderEliminar
  2. Menudo aventurón tía!!!! Y eso que lo que nos has contado fueron solo las primeras horas.

    A darlo todo chicuela, que tú sí que sabes cómo disfrutar de la vida ;)

    Te echo mucho de menos!!!!!

    ResponderEliminar
  3. jooooo Alex, yo que quería ser la primera y ya has tenido que publicar tú... :P

    ResponderEliminar
  4. Toooma toma toma! pues sigue manteniéndonos al día chata! Que necesito oir aventurillas de estas para darme cuenta de lo felicísima que eres y que me de la sensación de que te tengo un poco más cerca.

    La próxima foto con sari!!!

    ResponderEliminar
  5. Uoooh, chica, qué cositas más chulas! Me ha hecho mucha gracia la forma de conducir, me ha recordado muchísimo a Egipto.

    Preciosa la boda hindú, muy colorida, así da gusto, la verdad.

    Y... la primera palabra fue "panny" (agua)! jajajaja

    Bueno, un besito Vero, a ver si sigue todo tan intenso como ha comenzado.


    Eva (Ales).

    PD: permite los comentarios anónimos, por favor!

    ResponderEliminar
  6. Que guay todo Vero!! :D
    Estoy con Alex, cuantisima envidia sana!!!
    Disfruta, disfruta, disfruta!!!
    Y haz ver a todos lomaravillosa y encantadora que eres!! ;)
    Te quiero!

    ResponderEliminar
  7. ¿Así que lo primero que haces nada más llegar es intentar ligarte al señor policía?
    ¿El tal Rajvich?

    Campeona!

    ResponderEliminar